La ayahuasca me abrió el camino
Recuerdo la primera vez que estuve en un ritual de ayahuasca. Estaba muy joven, buscaba respuestas sobre lo que me estaba ocurriendo en ese momento. Mis perros perdidos, mi padre al borde de morir, yo me enfermaba de cualquier cosa, y un sin número de razones para buscar respuestas.
Ahora estoy aquí sentado y escribiendo en un blog sobre mi experiencia en varios rituales de ayahuasca. También de la misma forma compartir con ustedes algunas fotografías que hice.
Esto es el rostro de una persona que se encuentra con los efectos alucinógenos de la ayahuasca. Me hice un selfie porque quería mirarme después.
En ese momento estaba realmente desesperado porque ya era las 9 am y aún no
pasaba estos efectos. Mi cabeza estaba sobrecargada de mucha información.
La sesión fotográfica de un ritual de ayahuasca
Ese día solo había planificado hacer la sesión fotográfica de un ritual de ayahuasca. Llevé a mi amigo Oliver K. para que el tomase la bebida ancestral. Para nada estaba planificado que después de la sesión de fotografía de la ayahuasca iba a tomarla.
¿Quieres tomar un poco de ayahuasca?
Me preguntó el maestro de la ceremonia. En mi mente estaba que tenía que negar, puesto que en una última sesión que tuve dije que no iba a volver a tomar.
Le dije que sí, dame solo un poco. No me imaginaba que algunas horas más tarde esta bebida me llevaría hacia la búsqueda de lo desconocido y amenazante.
En esta fotografía había terminado de realizar la sesión fotográfica y estaba a 2 horas antes de viajar hacia el infinito.
Tomando la ayahuasca
Eran ya las 2 de la madrugada y aún no tomábamos nada. Pensé que se iba a suspender la sesión porque había unos vecinos que hacían mucho ruido con sus parlantes escuchando música mientras ingerían alcohol.
Estábamos en el centro poblado Santa Rosa, queda entre medio de la Comunidad Nativa Shipibo Conibo San Francisco y el centro poblado de San Juan.
Se preguntan el porqué no fui a tomar en un lugar más alejado. Mi objetivo no era tomar la ayahuasca, solo era fotografiar.
El maestro Freddy Silvano y Aurelia Silvano
El maestro de ceremonia era Fredy mientras que la protectora de toda la sesión y ayuda espiritual era Aurelia. Estaba muy bien distribuido todo, el objetivo era hacer fuerzas.
El centro de sanación Ayauma es un lugar en transformación. Cada vez se encuentra en mejora continua, Fredy siembra las plantas para que el lugar se vuelva más bonito a la vista.
Logré tomar lo poquito que había pedido al maestro Fredy. Es la mejor ayahuasca que probé durante muchos años. Tenía una consistencia muy buena, del sabor ni que hablar "muy rico".
Viajando por muchos lugares
Siempre te dicen que la ayahuasca te lleva hacia otros planetas o te dicen que te hace viajar por las estrellas. No es cierto.
La ayahuasca lo que hace es mostrarte cosas que tu corazón necesita. Si es necesario, te llevará hacia lugares o momentos inimaginables, pero que necesitan curarse. No funciona de la misma forma para todos.
En mi caso me llevó hacia una casa en un ático. Abrí la puerta y al otro lado había una señora esperándome.
Me dijo: ¿Otra vez tú?, te dije que ya no debes volver aquí.
Le respondí diciendo que era verdad, pero que solo quería observar. Me dejó pasar, quizás si la planta no me dejaba entrar, simplemente allí mismo se cortaba toda "mareación" o quizás algo peor. La planta es muy celosa.
Durante el viaje
Miraba muchas cosas y acontecimientos de mi vida. No entendía mucho y tampoco trataba de entender. Como le dije a la planta "solo observaré".
Tengo una conducta burlonesca y eso fue lo que me iba a afectar mucho después de haber bebido la planta.
Me mostró muchas cosas y me burlaba, cada vez que lo hacía la planta me castigaba con muchas visiones que no buscaba. Así estuve hasta las 10 de la mañana, mi mente ya iba a reventar.
Logré salir de la marcación y al fin dormí a las 11 de la mañana. Fue
terrible.
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